domingo, 28 de mayo de 2017

Corona de Nuestra Señora de las Tristezas. Hermandad de la Vera+Cruz, Sevilla 2017

 

Para la realización de cualquier pieza de orfebrería es muy importante en primer lugar la realización del diseño previo. En este caso la asimetría debía ser la premisa principal, por lo que desde el dibujo se observa que no hay ningún motivo decorativo que se repita.

 

Realizado de forma exclusiva expresamente para esta ocasión, el proyecto responde a una concepción barroca aplicada habitualmente a la artesanía relacionada con las cofradías sevillanas, pero con derivaciones distintas y novedosas en cierto modo, teniendo en cuenta en todo momento la elegancia y personalidad de la Sagrada Imagen a la que va destinado. 
  

 



 

 






Este es el diseño original del desarrollo de los imperiales, todos diferentes.



Diseño definitivo aprobado por la hermandad.

Una vez realizada la prueba con la maqueta sobre la Sagrada Imagen de la Santísima Virgen, me puse manos a la obra para la realización de la obra.

La Cruz de remate fue la primera pieza, repujada por ambas caras.



A continuación, la hechura de los imperiales.





 

 

 


En este caso peculiar, dado que todas las partes en que se divide el canasto son diferentes también, dibujé directamente los motivos decorativos por el interior del mismo, una vez ya torneado.









Una vez realizada esa labor, empecé a realizar el abultado.


Lo siguiente fue cincelar el canasto con todo detalle.


 







La parte más laboriosa ha sido la realizacíón de los rayos de la ráfaga, todos distintos, recortados a segueta en una chapa de plata de 1,2 mm. y limados manualmente uno a uno. Su número es de alrededor de quinientos, repartidos en algunas partes hasta en tres capas diferentes.










 Todas estas labores fueron realizándose dedicándole el tiempo alternativamente a cada pieza, como al repujado de los cabezas de querubines y nubes que figuran en la ráfaga.

A continuación algunos detalles de la importante fase de ajuste y montaje.













La corona, ya terminada en el taller.




La corona no se aparta del concepto tradicional pero al mismo tiempo tiene elementos novedosos y originales con técnicas evolucionadas acorde con nuestro tiempo, sin apartarse de lo meramente artesanal propio de la orfebrería sevillana.
El conjunto tiene una particularidad general que es la asimetría total. Ningún elemento se repite ya que toda la composición evoluciona por separado sin que haya otras partes simétricas o iguales. El conjunto consta de tres partes bien diferenciadas; el canasto, la ráfaga y los imperiales.
El canasto está dividido en ocho partes con otras tantas cartelas todas diferentes, llevando en la central el escudo de la corporación. En una composición de tipo naturalista los elementos se enlazan unos con otros en una simbiosis de detalles que recuerdan a veces la rocalla dieciochesca, otras a motivos modernistas y de “art deco” mezclados con elementos del puro barroco. Asimismo aparecen guirnaldas de frutos y ramos de flores. Igual decoración aparece en los seis imperiales, todos distintos aunque semejantes en tamaño y proporción.
En cuanto a la ráfaga está compuesta por multitud de rayos que se extienden tanto hacia el interior como al exterior de forma aleatoria, desigual y asimétrica. Sobre ellos y también de forma discontinua e irregular se extienden nubes cinceladas y cabezas de querubines con distintas expresiones y actitudes.
Remata el conjunto la Santa y Vera+Cruz repujada con motivos similares a los indicados en el canasto y los imperiales.

Entrega de la corona a los pies del Santísimo Cristo de la Vera+Cruz al Hermano Mayor de la Vera+Cruz, don José De Cristóbal González.









En su sitio...
































Espléndido el altar montado por la priostía de la Hermandad para el Besamanos y Función Conmemorativa del LXXV Aniversario de la hechura de la Santísima Virgen de las Tristezas.

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