domingo, 13 de septiembre de 2020

RESTAURACIÓN DE LA CORONA DE NUESTRA SEÑORA DEL MAYOR DOLOR DE ARACENA.

         En junio del año 2018 tuvo lugar el robo sacrílego de la corona de la Virgen del Mayor Dolor, patrona de la villa de Aracena, en la sierra onubense. En el mismo acto también desaparecieron un puñal y tres estrellas del tocado de la Santísima Virgen.

            Algo más de un año después, en julio de 2019,  apareció la corona al bajar el nivel del pantano de Aracena debido a la falta de lluvias. Lo más probable es que los ladrones, ante la repercusión del hecho, decidieran deshacerse de ella al no saber como actuar para sacarle partido económico.

            Esta excepcional pieza de orfebrería fue realizada en el taller sevillano de Manuel Seco Velasco en el año 1945 y tiene la impronta de dicho obrador, con piezas muy elaboradas, un repujado excelente y está realizada en plata de ley. Fue costeada por suscripción popular entre los vecinos tras la guerra civil. Recuerda en sus trazas a la corona de la Virgen del Refugio de la Hermandad de San Bernardo, realizada en el mismo taller unos años antes.

            La restauración de esta pieza ha supuesto para mi uno de los retos más importantes a los que me he enfrentado en mi taller. La complejidad era mucha debido al deterioro sufrido por la peculiaridad del caso pero a pesar de eso afronté el encargo con mucha ilusión. Poca prisa y mucha paciencia son fundamentales para un proceso como éste, en el que aprendí mucho.



Fotografías de la corona tal y como apareció en el pantano de Aracena.


Cuando la corona llega a mi estudio ya estaba desmontada y limpia por el taller  Dopla. 

Lo primero fue la evaluación de los daños que tenia la pieza. Estaba muy dañada en general, con muchos elementos rotos, otros retorcidos y también faltaban algunos rayos e imperiales.






Una de las piezas más deterioradas era la Cruz que remata la corona. Pienso que lo más probable es que al tirarla al pantano diera con ella en el fondo y por eso estaba tan retorcida. Al estar compuesta por múltiples piezas soldadas entre si y otras desmontables no fue fácil enderezarla y recomponerla.



    
            Muchos de los rayos de la ráfaga estaban retorcidos, algunos partidos y faltaban algunas puntas.










En la parte semicircular de la ráfaga también había muchas piezas con roturas o desoldadas.

















Poco a poco fui soldando todas las roturas colocando de nuevo todas las piezas en su sitio.

































Tuve que hacer completamente nuevos tres imperiales que faltaban, procurando la mayor similitud con los originales, también en plata de ley.









En cuanto al canasto hubo que reproducir algunos pequeños remates y guirnaldas que faltaban, aparte de enderezar todos los demás y reforzarlos.









Posteriormente llevé a cabo el ajuste entre la ráfaga y el canasto. Había algunos elementos que se habían desplazado y roto.







Finalmente el complejo ajuste de los ocho imperiales con el canasto y el eje central.



A continuación distintos detalles de la corona una vez completada la restauración, antes del dorado.



















La corona una vez terminada, dorada en el taller Dopla. También se restituyó la pedrería de la ráfaga, que se había perdido casi por completo.








Todo este proceso se realizó entre los meses de diciembre de 2019, enero, y febrero de 2020, terminándose el 5 de marzo. 


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La Santísima Virgen, de nuevo con su corona el 12 de septiembre de 2020.






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